La “tabla”, término utilizado en la conservación para identificar una pintura cuyo soporte es de madera, reviste una serie de características muy importantes que deben ser consideradas cuando se restaura.

La construcción de un soporte de madera puede ser compleja y a la ves simple en apariencia cuando vemos que está formado por un conjunto de tablas propiamente dichas ensambladas y con refuerzos, para generar un panel sobre el que se realiza una pintura. En su elaboración participan una serie de elementos, que tienen funciones específicas y ello requiere, de una atención especial para conservarlos y lograr una conservación integral de su materialidad.

Cualquier intento de modificar dicha materialidad, ya sea corrigiendo, sustituyendo o agregando, debe estudiarse a fondo en la medida que sea necesario pero siempre apegándose a la compatibilidad, reversibilidad y estabilidad, sin la alteración de sus componentes.

Tal sería el caso de la pintura sobre tabla que representa a San Cristobal, que forma parte de las colecciones del Museo, en la que  al haber sido restaurada, se encontraron una serie de datos respecto a su materialidad.

En la imagen se puede apreciar que al retirar los resanes de una intervención anterior sobre la superficie pictórica, aparecen las mismas fibras4 que posee en el reverso de la tabla y se puede observa el espesor de la base de preparación que seguramente cubre un desnivel que requirió de ser rellenado con la pasta de carga y aglutinante, para lograr una superficie regular.

 

El trabajo de la madera por el anverso, también es irregular y lo que aparentemente son alabeos de la madera, más ben obedecen a lo elemental de las herramientas. Hoy en día existen cepillos eléctricos industriales capaces de lograr un espesor y acabado bastante regular de la madera.

Superficie pictórica

Los relieves tanto de los galones de la vestimenta del Santo y el niño Jesús, el bastón en forma de palma, así como la parte de la composición que representa el cielo, están elaborados bajo al misma composición que la base de preparación. Los relieves de los galones fueron elaborados manualmente con una especie de duya o “manga pastelera”, mientras que en la zona del cielo se usó un molde que imprimió los círculos concéntricos de una manera bastante regular en tamaño y diseño.

 

En el centro de estos círculos se hicieron diseños de guías vegetales alternando con rayos que parten del centro con técnica de punzonado. EL fondo sobre el que aparecen los círculos se hicieron incisiones en forma de líneas cortas en sentido vertical.  Estas zonas fueron doradas con hoja de oro bajo el que aparece el bol que lleva la técnica del dorado bruñido.

 

Capa pictórica

Aún cuando la ficha técnica del museo la tiene clasificada como temple graso, se han hecho repintes en épocas anteriores que fueron aplicados en una restauración en la que usaron pintura al óleo, sobre las ropas del Santo y parcialmente en lagunas dispersas en el agua y paisaje de la composición.

La capa pictórica tiene una superficie satinada y aparentemente oleosa ha sido trabajada con densidad de color en ropas, follaje del paisaje, sin embargo en lo que representa el río está trabajado con veladuras de color.

Los resultados de los análisis en esta pintura, fueron parte del proyecto previo a las intervenciones para su restauración, con el objeto de conocer y establecer una estrategia de intervención con base en el conocimiento de la función de cada uno de los elementos que la componen y así dar el tratamiento adecuado para conservar de manera integral cada uno de ellos.

23 noviembre 2020

Consideraciones para la restauración de una pintura sobre tabla

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