Franz Mayer Traumann Altschul
HOMBRE DE MÚLTIPLES FACETAS:

Filántropo, financiero y, sin lugar a dudas, personaje relevante para la historia del coleccionismo en México. Nació el 3 de septiembre de 1882, en Mannheim, Alemania, donde paso los primeros años de su vida. A los diecinueve años se estableció en Londres, Inglaterra, donde colaboró en varios despachos financieros. Posteriormente, en marzo de 1905, se embarcó en el puerto de Dover hacia nuestro país para instalarse en la Ciudad de México y trabajar con Hugo Scherer.

En 1908 adquirió un lugar en la casa de bolsa y comenzó a trabajar como corredor independiente. Toda su vida profesional estuvo dedicada al área financiera. En 1920 contrajo matrimonio con María Antonia de la Macorra, de quien enviudó sin descendencia en 1928.

Adentrarse en la cultura mexicana provocó en Franz Mayer tal arraigo que decidió hacer de México su patria por adopción. Recibió su carta de nacionalización el 29 de diciembre de 1933, documento emitido por el entonces presidente Abelardo L. Rodríguez.

Durante su vida, Mayer tuvo diferentes intereses y pasiones, entre ellos el gusto por la naturaleza, que se reflejó en paseos y en la práctica de deportes al aire libre como el canotaje, el montañismo y las cabalgatas. En la casa que habitó por más de 40 años, realizó las instalaciones necesarias para contar un invernadero dedicado al cultivo de orquídeas y claveles.

Asimismo, los perros y los gatos fueron para él una compañía a partir de 1923, año en que mando traer desde Alemania una pareja de Rottweilers. También fue aficionado a la fotografía, misma que práctico por cerca de veinte años; sus tomas muestran la diversidad cultural de México y el resto de los países que visitó por razones de negocios o por placer.

Como coleccionista, la cerámica esmaltada conocida como talavera fue el género del arte decorativo que más llamó su atención. Muestra de ello es el hecho que iniciara su acervo con la compra de 1,400 azulejos antiguos, que actualmente forman parte de la colección del museo.

Sin embargo, el gusto por estas piezas no lo apartó del interés por otro tipo de obras, como las de platería, vidrio, tapetes, tapices, escultura o mobiliario, sólo por mencionar algunas. Con el paso del tiempo, Mayer dispuso su colección por los diferentes espacios de su casa y llegó a crear ambientaciones de época en algunos de ellos.

Franz Mayer
TAMBIÉN PUEDE SER CONSIDERADO COMO BIBLIÓFILO
Ya que reunió 10,000 volúmenes sobre arte decorativo e historia de México, misales, pontificales, mapas, libros de coro, entre otros muchos. Sin embargo, dentro de este campo, su fascinación fue la obra del escritor español Miguel de Cervantes Saavedra, El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha.

"Reunió 766 ediciones en 18 idiomas. datadas entre 1605 y 1905."

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