Pieza del mes

abril

Siglo XVII

Este mes presentamos una representación en alabastro de san Cristóbal. Se trata de una pieza de origen italiano, elaborada durante el siglo XVII. La veneración hacia este personaje inició durante los primeros siglos del cristianismo; en la baja Edad Media, su devoción se hizo sentir en algunas iglesias y monasterios, varios de ellos llevaron su nombre, que significa: el portador de Cristo o el que carga a Cristo. San Cristóbal se ha relacionado con Hermes, dios mensajero de tradición grecolatina, dedicado a proteger fronteras; así como Hermes, san Cristóbal protege a quienes viajan y cruzan fronteras, a los pastores y a quienes acarrean mercaderías, protegiéndolos de los ladrones y mentirosos. San Cristóbal tuvo innumerables seguidores en Europa y en la Nueva España se le consideró un importante acompañante de quienes recorrían los caminos. La efigie de San Cristóbal fue ampliamente reproducida tanto en pinturas, medallas, grabados y, como en este caso, en esculturas.

Esta escultura alude al siguiente pasaje de la hagiografía de san Cristóbal:

Un monje ermitaño, quien lo introduce a la fe cristiana, le muestra la forma en la que puede acercarse a Cristo, diciéndole que busque el rio y viva en su ribera, donde suelen cruzar los caminantes. Debido a su gran altura y fortaleza, es un perfecto candidato para cumplir la tarea de auxiliar a aquellos que necesiten llegar a la otra orilla del rio. Cristóbal descubre que el trabajo, señalado por el ermitaño, no le exige mayor esfuerzo, hasta el día en que escucha la voz de un niño pidiendo auxilio para cruzar el rio, cuando Cristóbal lo localiza y lo sube a su hombro izquierdo para comenzar la travesía, el santo se percata de que, a cada paso, el niño aumenta de peso y tiene la necesidad de sostenerse con un bastón del que surgen unas hermosas flores. Cuando se desata una fuerte tormenta el monje ermitaño, que está en la otra orilla, le señala el camino con una linterna. Cristóbal le dice al niño que ésta ha sido una difícil tarea, a lo que le responde: “más pesado será llevar en tu espalda el peso de la fe en Cristo”.

Los elementos que dan forma a esta narración, se encuentran presentes en la escultura. El personaje viste como soldado romano y está envuelto con una gran capa cuyo borde se observa adornado, otorgando a la escultura la sensación del movimiento provocado por un fuerte viento. Carga una bolsa en la espalda de la que un águila asoma la cabeza y una pata; en su hombro izquierdo carga al Niño quien, a su vez, en su mano izquierda sostiene el orbe. A los pies del santo, un monje arrodillado mantiene una linterna, el personaje central se apoya en un bastón de madera rugosa y con el extremo florido, sus pies pisan sobre agua turbulenta. Los magníficos detalles de esta pieza le otorgan una sustancial proximidad con la realidad debido a que la suavidad del alabastro permite un tallado con formas muy elaboradas. La peana sobre la que reposa la escultura del santo presenta un grutesco y, bajo este, una oquedad que recuerda un relicario. Los intrincados adornos que completan esta base son columnas y formas orgánicas que coinciden, de alguna manera, con los motivos ornamentales grabados en la parte inferior de la escultura principal.



Bibliografía y referencias

De la Vorágine, Santiago. La leyenda dorada. Tomo 1, Alianza Forma, Alianza Editorial, Madrid, 2011.
Ferrando Roig, Juan. Iconografía de los santos. Ediciones Omega, S.A., Barcelona 1950. Barcelona, 1950.

Ropaje del personaje principal y las perforaciones logradas en el aura.

Los pies sobre el agua.

Monje ermitaño sosteniendo una linterna.

Bordón florido y el adorno de la capa.

El rostro del personaje principal, del Niño y las perforaciones del aura.

El grutesco en el pedestal y la oquedad que recuerda un relicario.


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Pieza del mes de abril

San Cristóbal con el Niño
Autor desconocido
Alabastro tallado
Italia
Siglo XVII

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