Pieza del mes

noviembre

Sala Introducción

La pieza que presentamos este mes es un reloj de pie fabricado en Londres a fines del siglo XVII, se encuentra ubicado en la sala de introducción del museo. Cabe destacar que el cuerpo del reloj, es decir, la estructura de madera en donde están ensamblados el mecanismo, el péndulo y la caratula, y que son de la autoría de Marce James Markwick, fue armado en los Países Bajos.

Los primeros relojes mecánicos aparecen a finales de la Edad Media, probablemente algún rey o algún personaje importante quería demostrar su poder y mandó hacer un reloj de dimensiones más pequeñas a las de aquellos relojes ubicados en las torres de las plazas públicas. Poco a poco, este gusto se propagó por toda Europa y para el siglo XVI los relojes ya eran parte de los objetos cotidianos; el oficio de relojero fue muy apreciado y se equiparaba con el de los joyeros y artesanos, pero también al de los cerrajeros e ingenieros.


Aun así, la medición del tiempo no era completamente exacta y se fueron creando diversas formas de mecanismos para mejorar esta situación. A mediados del siglo XVII se elaboró el primer reloj con péndulo, esta invención se le atribuye a Galileo Galilei que, observando un candil moverse oscilatoriamente bajo su propio eje, comenzó a pensar en las implicaciones temporales de este fenómeno físico; pero, fue el científico holandés Christian Huygens (1629-1695) quien, con base en las observaciones de Galileo, construyó y patentó el primer prototipo. La ventaja de este mecanismo es que la velocidad con la que se mueve el péndulo depende de la longitud de éste y los intervalos de oscilación invariablemente serán iguales, es decir, el tiempo de balanceo del péndulo siempre es el mismo. Con esta adición al mecanismo del reloj la exactitud, en la medida del tiempo, tuvo un margen de mínimo error.

Para finales del siglo XVII, los relojes que tenían más éxito y demanda fueron los relojes de pie, pues en estas estructuras el péndulo podía trabajar libremente (ya fuera escondido o a la vista); por lo que este tipo de relojes lograron ser del agrado del público de la época, pues por su gran tamaño son un objeto decorativo que reflejaba el buen gusto y estatus de su propietario; además de que, por su mecanismo, les permitía trabajar por un largo tiempo y requerían de muy poco mantenimiento.

La demanda de estos relojes y las exigencias técnicas para su instalación y uso, hicieron que varios relojeros se fueran especializando y adquirieran gran fama; es a partir del siglo XVII que se van creando las casas relojeras a lo largo de Europa; y en Inglaterra, fueron particularmente importantes.

Como se dijo más arriba, el autor de este reloj es James Markwick. Fue hijo de un relojero de Londres y terminó su aprendizaje en 1692. Más tarde se dedicó a los negocios con su yerno Robert Markham y ganó una gran estima entre los clientes de Londres; también logró establecer sus creaciones en el creciente Imperio Otomano. Markwick fue el Maestro del Gremio de Relojeros y murió en 1730.

Se especializó en la realización de relojes de pie, casi todos están hechos con incrustaciones de marquetería, las placas de la carátula del reloj se caracterizan por ser sencillas, con número romanos, y decoraciones en las esquinas de la placas.



Bibliografía y referencias

Bialle, G. H., Watchmakers and clockmakers of the world. Londres: Methuen & Co. LTD, 1929.
Cescinsky, Herbert, The old english master clockmakers and their clocks 1670-1820. Londres: George Routledge & Sons, LTD., 1938.
Hayward, J. F., English watches. Londres: Victoria and Albert Museum, Her Majesty’s Stationery Office, 1956.
Lloyd, Alan H., The english domestic clocks, it’s evolution and history. Londres: Alan H. Lloyd, 1938.
Loske, Lothar M., Cronometría. Del obelisco al reloj de cuarzo y atómico. México: Impulso, 1979.

El anillo horario es de latón con inscripciones de números romanos y arábigos, esgrafiados en negro, tiene una abertura del día en su parte inferior. En el interior del anillo horario, sobre el extremo superior, hay un anillo subsidiario con inscripción de números arábigos del 1 al 60, en intervalos de 5 en 5. Los tímpanos tienen decoración en bronce dorado y calado.

Para finales del siglo XVII casi todos los relojeros tenían medidas estándares que se debían aplicar obligatoriamente. La caja de madera del reloj tiene una base rectangular y está dividida en tres cuerpos.

Los añadidos de la marquetería se empezaron a hacer desde finales del siglo XVII y se estandarizaron en el siglo XVIII; la madera regularmente era de nogal incrustada en madera de roble.

Desde la invención del péndulo, los relojeros poco a poco fueron adaptando los relojes que existían a la adición de éste, y muchos hacían las piezas de acuerdo a las necesidades del mecanismo. En este reloj particularmente, en la sección que alberga el péndulo hay un ojo de buey.


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Pieza del mes de noviembre

Reloj de pie
James Markwik (carátula del reloj y mecanismo)
Madera tallada, dorada, policromada, estofada, esgrafiada y punzonada.
Madera tallada con incrustaciones de marquetería, con placa de esfera en bronce dorado con anillo en bronce esgrafiado y dorado.
Londres, Inglaterra (carátula y mecanismo)
Países Bajos (caja de madera y marquetería)
Finales del siglo XVII

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