Pieza del mes

mayo

En mayo la pieza del mes es uno de los azulejos más llamativos de la colección y que se ubica en la cafetería del museo. Se trata de una pieza en la que se representó la imagen de san Pascual Bailón, santo franciscano, patrono de las cocineras, entre otras cosas, cuya fiesta se celebra el 17 de mayo. En el azulejo se observa a san Pascual en su cocina, acompañado de todos los ingredientes y utensilios propios de dicho espacio, así como de una imagen de una custodia enmarcada por un rompimiento de gloria. El azulejo nos obliga a recordar los rezos que se le dedicaban al santo y que se transformaron en frases célebres de la cultura popular como la que aquí anotamos: San Pascual Bailón, atízale al fogón y a mi comida dale sazón.

San Pascual Bailón (o Baylón) fue un fraile franciscano que vivió en España en la segunda mitad del siglo XVI. Se caracterizó por su devoción y generosidad, y fue conocido por su ayuda al prójimo, pues siempre que podía compartía el alimento con los pobres y los viajeros. Murió el 17 de mayo de 1592 y su sepulcro, ubicado en la ciudad de Virrareal, se volvió un santuario. Fue canonizado casi 100 años después de su muerte y fue declarado patrono de las obras, asociaciones y congresos eucarísticos, sin embargo, en América fue mejor conocido por ser el patrono de los cocineros, aunque parece ser que esta asociación comenzó en la segunda mitad del siglo XVIII. La imagen y culto de san Pascual llegaron a Puebla en dicha época, siendo entonces cuando se celebró por vez primera su onomástico (17 de mayo) con una muestra gastronómica y una misa solemne oficiada por el Obispo; probablemente este fue el motivo por el que se comenzó a relacionar a san Pascual con la comida, aunado a su fama de ser dadivoso con los alimentos.


Algunos registros ubicados en diversos archivos mexicanos muestran que el nombre de Pascual Baylon se empezó a usar con frecuencia hasta la segunda mitad del siglo XVIII; y fue hasta principios del siglo XIX cuando el nombre se popularizó.

Este azulejo data de la primera mitad del siglo XIX cuando la religión perfilaba gran parte de las distintas facetas de la vida cotidiana; en ese marco, y como aún ocurre en ciertos contextos, los santos eran invocados para todo tipo de asuntos y, por supuesto, también para los pormenores de cocina. De ello resultó esta obra, una imagen del patrono de los cocineros, realizada en un material resistente a la grasa y el cochambre propios de este lugar.

En la imagen se muestra al santo hincado ante una custodia sostenida por varios querubines. Sus elementos parecen sugerir que, gracias a la intercesión divina, la cocina logra estar bastante surtida de víveres; constancia de ello es la presencia de una canasta con frutos, legumbres dispuestas por el piso, además de la ubicación de un posible conejo que se esconde en un hueco del horno. También se mira la presencia de diversos utensilios de cocina dispuestos sobre un fogón andaluz. Sin duda, esta obra es una interesante ventana a los usos y costumbres de épocas pasadas y, por supuesto, a una cocina decimonónica.



Bibliografía y referencias

Antonio Rubial García, La santidad controvertida, México, UNAM, Fondo de Cultura Económica, 1999. Sonia Corcuera de Mancera, Entre gula y templanza, México, UNAM, 1981.
Archivo General de la Nación.


Pieza del mes de mayo

Azulejo con imagen de san Pascual Bailón
Autor desconocido
Cerámica esmaltada
México
Siglo XIX

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