Pieza del mes

julio

Sala: Siglo XVII

La pieza que se presenta en este mes es una pintura enconchada con la imagen de san Jerónimo, elaborada en la Nueva España durante el siglo XVII. Este cuadro combina la pintura con la aplicación de madre perla para dotarla de texturas y de un efecto lumínico especial.

El nácar o madreperla es una sustancia dura, blanca, brillante y con reflejos iridiscentes y se encuentra en la capa interna del caparazón de muchos moluscos, razón por la que varias de estas especies lo segregan de manera considerable para reparar sus caparazones dañados o para cubrir determinados objetos dentro de ellos, por ejemplo las perlas. Este proceso natural fue aprovechado por el hombre y el nácar se volvió un elemento para la ornamentación. La técnica conocida como “enconchado”, retoma este material para emplearlo en pintura, aunque también existen ejemplos de su aplicación en escultura, mobiliario y joyería.


En México el uso del nácar como elemento precioso se remonta a las culturas prehispánicas y esta materia prima ha sido descubierta en diferentes entierros y ofrendas, ya sea en su forma natural o en diversas creaciones como herramientas o joyería. Tiempo después, en la época novohispana el aprecio por la materia prima natural se asimilaría concretamente a través de los llamados “enconchados”: tablas de madera con pintura y madreperla.

En este enconchado se observa a san Jerónimo vestido con el ropaje cardenalicio y con una cruz litúrgica en las manos. A su lado se ven los libros y tinteros, probablemente indicando su trabajo como traductor de la biblia. El santo está mirando hacia arriba, a la esquina superior izquierda, de donde sale una trompeta, quizá haciendo alusión a la llamada de los ángeles.

En esta pintura el uso de la concha nácar es bastante especifico y solo se muestra en las figuras que hacen alusión a los atributos del santo: los libros, la trompeta y la cruz; aun así, es el mismo san Jerónimo quien está completamente cubierto por el nácar (a excepción de la cara y las manos que muestran un delicado detalle), lo más seguro es que la intención del autor hay sido la de dotar de una luz única al santo y dejar muy en claro a importancia del personaje.

San Jerónimo vivó en el siglo IV después de Cristo. Tiene la distinción de ser uno de los Padres la Iglesia y de los Doctores de la Iglesia, esto significa que su aporte a la teología y en si a la desarrollo de la religión cristiana (ortodoxa y heterodoxa) es relevante. Vivió una vida de contemplación y ascetismo y no fue hasta un viaje Roma, cuando comenzó la tarea de revisar y traducir la Biblia por encargo del Papa en turno.

Al ser uno de los santos más venerados, sus representaciones iconográficas son bastantes y se tiene imágenes de él desde antes de la Edad Media. Regularmente se lo pone como ermitaño o con los ropajes eclesiásticos (casi siempre como cardenal, por su acercamiento al Papa) y rodeado de libros, en su papel de Padre y Doctor de la Iglesia. Uno de las leyendas que más se le atribuyen es la de haber sido flagelado y enjuiciado por los ángeles para reafirmar su fe cristiana, que después evolucionaria y relacionaría con la llamada al Juicio Final.



Bibliografía y referencias

Castello Yturbide, Teresa (coord.), La concha nácar en México, México, Grupo Gutsa, 1990.
Dujovne, Marta, Las pinturas con incrustaciones de nácar, Instituto de Investigaciones Estéticas, UNAM, México, 1984.
Réau, Louis, Iconografía del arte cristiano. Iconografía de los santos de la G a la OTomo II, Vol. 2, Barcelona, Ediciones del Serbal, 1997, pp. 142 – 152.
Roig, Juan Fernando, Iconografía de los santos, Barcelona, Ediciones Omega, 1950.

Detalle.

Detalle.

Detalle.

Detalle.


1
2
3
4
Pieza del mes de julio

San Jerónimo
Autor desconocido
Madera policromada con embutidos de madre perla
Nueva España
Siglo XVII

Banner de Verano
 
Compra de Boletos para la exposición de Tim Burton