Pieza del mes

marzo

Sala siglo XVII

Este mes presentamos una talla en marfil. Se trata de la efigie del Patriarca san José: devoción católica celebrada el 19 de marzo que motivó el trabajo de los artífices chinos avecindados en Manila, conocidos como sangleyes. La pieza filipina formó parte del fenómeno comercial entre Asia, América y Europa, protagonizado por la Nao de China o Galeón de Manila; de ello derivan algunas de sus principales características que llevan a analizar los pormenores de este tipo de producción.

La sociedad novohispano estuvo fuertemente determinada por la tradición moral perfilada por los principales dogmas de la religión católica. En este sentido, el tema de las devociones ocupa un lugar importante en cuanto a la consideración de los pormenores de la vida cotidiana del México virreinal; pinturas, esculturas, estampas y reliquias concretaron anhelos sobre una búsqueda por un vehículo de comunicación con lo divino.


Las esculturas de marfil formaron parte de dicho fenómeno al fungir como ofrenda y precioso enlace con lo sagrado. A través de este exótico material y de la explotación sin escrúpulos de la que fue motivo, durante el siglo XVII se incrementó el comercio de piezas de marfil que figuraban a algunos personajes de tradición católica. La Sagrada Familia se colocó entre los principales temas de esta labor, sin embargo es necesario mencionar que a partir de este tipo de material se crearon efigies del Niño Dios, de la Virgen, crucifijos, episodios como El Nacimiento o La Huida a Egipto, además de diversos santos en respuesta a las numerosas devociones que por entonces proliferaron. El marfil también se empleó en el trabajo de muebles y accesorios personales como lo fueron los abanicos.

El puerto de Manila en Filipinas fue un enclave estratégico a través, parte fundamental de una importante ruta comercial que propició el intercambio material y cultural entre Asia, América y Europa. Resultado de los talleres de marfil asentados en Filipinas, sobrevive la pieza que motiva este estudio; se trata de una representación de san José influida por la estética oriental.

La efigie del patriarca viste de acuerdo con los convencionalismos occidentales sobre la indumentaria, pero traducidos por el panorama cultural asiático; destaca un anudado atípico ubicado en el área de la cintura de la figura y que remite a la interpretación oriental de la vestimenta josefina. Su cabello se encuentra dorado y policromado, su ropa presenta detalles trabajados con pintura y sus facciones denotan su manufactura oriental.

Las características del material a partir del que se trabajó esta pieza inciden en sus formas: su carácter vertical y ligeramente curvo recuerda la forma del cuerno de elefante que se empleó en su elaboración. Al cuerpo de san Jose, tallado en una sola pieza, se le añadieron detalles como el sombrero y las manos. La obra cuenta con un alma de madera que ocupa el espacio vacío ubicado al centro del incisivo.

Ejemplares como este generalmente forman parte de conjuntos como el de la Natividad (nacimientos), representaciones de la Sagrada Familia o de episodios como el de la Huida a Egipto; las características de la pieza la relacionan con este último tema.



Bibliografía y referencias

Estella, Marcos, Margarita M. La escultura barroca de marfil en la España: las escuelas europeas y las coloniales, Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas; Instituto Diego Velázquez, 1984.
Regalado Trota, José. Power Faith Imagine: Philippine art in ivory from the 16th to 19th century, Filipinas: Ayala foundation, 2004.
The arts in Latin América, 1492-1820 (catálogo de la exposición), Philadelphia: Philadelphia Museum of Art, 2006.

El cayado que porta la efigie de san José ha sido motivo de diversas lecturas simbólicas. El bastón destaca al patriarca como cabeza de la Sagrada Familia, lo exalta como guía y denota el aplomo que se le atribuye por aceptar la tarea que le fue encomendada.

Su cabello se encuentra dorado y policromado, del rostro destacan facciones orientales.

Tanto su sombrero, como su bastón, sugieren su carácter como peregrino.

Los pliegues de la vestimenta buscan reproducir las características propias de los textiles, a la vez que juegan con las fisuras propias del marfil.

En la capa se observa una decoración basada en motivos florales, lograda a partir de la aplicación de pintura. Su desgaste evidencia el uso del que fue motivo, así como el deterioro propio del paso del tiempo.


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Pieza del mes de marzo

San José
Autor desconocido
Marfil tallado, dorado y policromado
Filipinas, Nueva España
Siglo XVII
42 X 16 cm.

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