Pieza del mes

junio

Sala del siglo XVIII

En esta ocasión, recordando el aniversario luctuoso de uno de nuestros personajes novohispanos, presentamos como pieza del mes el retrato de Fernando de Alencastre Noroña y Silva, pintado por Juan Rodríguez Juárez, el mejor pintor de su época. Noroña y Silva fue el 35° virrey de la Nueva España y falleció en la ciudad de México en junio de 1717.

Fernando de Alencastre Noroña y Silva nació en Madrid en 1622, fue el segundo hijo del matrimonio de Agustín de Alencastre Sande y Padilla con Juana de Noroña y Silva. Se desempeñó como virrey de la Nueva España de 1710 a 1716 y murió en la ciudad de México el 3 de junio de 1717.


En la pieza que conserva el museo, el virrey fue retratado en un interior decorado por un amplio cortinaje con motivos florales. Dentro del escenario destaca una mesa de soporte antropomorfo, sobre la cual hay un bastón de mando y una escultura de Hércules venciendo al gigante Anteo: se trata de una alegoría del triunfo de la virtud sobre el vicio.

En esta pintura, el virrey posa de cuerpo completo, de tres cuartos, con la mirada dirigida hacia el espectador. Su vestimenta es de gusto afrancesado y está conformada por una larga casaca de terciopelo azul, bordada con hilos de oro, grandes mangas con la vuelta de tela roja con motivos florales. En el delantero izquierdo está prendido un moño rojo. También destaca la blancura de la corbata de chorrera y de los puños de encaje. Por debajo de la casaca asoma una banda roja, de la que pende la venera de la Orden de Santiago, de la cual el virrey era comendador mayor en Portugal. La mano derecha, cuyo meñique luce un anillo de oro con una gema facetada, sostiene un pequeño papel con la firma del pintor Juan Rodríguez Juárez. La mano izquierda, enfundada en un guante blanco, sostiene el que cubría la mano diestra. El brazo izquierdo presiona un tricornio con forro rojo, decorado con un broche de diamantes. La parte inferior del traje está compuesta por calzón, también de terciopelo azul, medias de seda blanca y zapatos cerrados, con tacón y hebilla. Como complemento, el virrey porta un espadín.

El rostro del virrey resalta por su blancura; su mirada, por sus ojos azules; la cabeza, por una peluca blanca de cascada. Frente a él, como fijado a una pilastra, está su escudo de armas, dividido en dos particiones. La primera de ellas corresponde a las armas de Alencastre, su linaje paterno; mientras que la segunda, a Noroña, su linaje materno.

El escudo que lo acompaña está ornado por una corona ducal, cubierto por un manto de terciopelo rojo con forro de armiños, signo de distinción que sólo podían utilizar los nobles pertenecientes a la Grandeza de España, dignidad que colocaba a su poseedor al mismo nivel que la familia real, justo por detrás de los infantes de España.

Fernando de Alencastre formó parte de ese exclusivo grupo nobiliario en 1708, cuando se convirtió en el IV duque de Linares con dignidad de Grande de España, esto al suceder en el ducado al hermano de su madre, su tío Juan Antonio de Noroña, III duque de Linares.

Del virrey Fernando existen cinco retratos, éste resalta por la minuciosidad del pintor para representar las manos del retratado, joyas y decoración de los textiles.



Bibliografía:

Berndt León Mariscal, Beatriz. “Todo emana de su persona, a imagen del soberano: reflexiones a partir de un retrato del virrey duque de Linares”, en Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas, volumen XXXIII, número 99, México, UNAM, Instituto de Investigaciones Estéticas, 2011.
Rubio y Mañé, Ignacio. “Noticias biográficas del duque de Linares, virrey de Nueva España”, en Boletín del Archivo General de la Nación, serie 2, XII, 3-4, julio-septiembre, octubre-diciembre, México, Archivo General de la Nación, Secretaría de Gobernación, 1971, pp. 568-608.
Salazar y Acha, Jaime de. Los grandes de España (siglos XV-XXI), primera edición, Madrid, Hidalguía, 2012.

Imagen de una escultura en la que se representa a Hércules venciendo al gigante Antero: se trata de una alegoría del triunfo de la virtud sobre el vicio, discurso que en este contexto se refiere al propio virrey.

El escudo del virrey Fernando se remata por una corona ducal. Lleva un manto que lo distingue como Grande de España, máxima dignidad de la nobleza española.

En el papel que sostiene el Virrey se lee la siguiente inscripción:

Excelentísimo Sr./Juan Rodríguez Xuarez, Pintor de la Grandeza de Vuestra Excelencia

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Pieza del mes de junio

Retrato del virrey Fernando Alencastre Noroña y Silva Juan Rodríguez Juárez (1667-1734)
Óleo sobre tela
Nueva España
ca. 1723
200 x 106 x 5 cm.

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