Pieza del mes

mayo

En esta ocasión los invitamos a conocer los minuciosos detalles de un modelo anatómico de mujer gestante tallado en marfil, ubicado en la sala del siglo XVII del museo. Al analizar la diminuta figura se podrá realizar un viaje por el tiempo que dará cuenta del trabajo de colaboración que en su momento existió entre artistas y anatomistas. A partir de ello, se podrán conocer algunos de los motivos que propiciaron la representación del cuerpo a nivel anatómico.

La necesidad del ser humano por representar el cuerpo se remonta a la prehistoria, teniendo como ejemplo de ello las Venus paleolíticas o, posteriormente, las conocidas esculturas producidas en el seno de las culturas grecolatinas. Fue hacia los siglos XVII y XVIII cuando en Europa occidental se realizaron modelos anatómicos escultóricos que atendieron el estudio y enseñanza de la medicina y, específicamente, de la anatomía.


La pieza de este mes invita a revisar un capítulo de la medicina, mismo que corresponde al inició de los tipos de estudio que darían paso al desarrollo de las prácticas que actualmente caracterizan el campo de la anatomía.

Es a partir de la publicación en 1543 del De humani corporis fabrica por Andrea Vesalius que se consolidó la búsqueda por la representación del interior del cuerpo humano. El uso de modelos anatómicos tridimensionales, tuvo como objetivo el educar a los estudiantes de medicina, cirugía, obstetricia o artes; esto supuso que los modelos debían cumplir con distintos requisitos, como el ser lo más realistas posibles, contener partes removibles y no ser muy costosos. Los materiales que fueron utilizados para dicha tarea, fueron de distintos tipos, como por ejemplo: cera, bronce, madera y marfil, entre otros.

Durante la Edad Media, uno de los problemas a los que se enfrentó la anatomía fue la prohibición rotunda por parte de creencias religiosas sobre la disección de cadáveres. Posteriormente, los cambios y reformas de los siglos XVII y XVIII abrieron el camino a las nuevas técnicas de preservación de especímenes naturales. Frederick Ruysch (1638-1731) fue uno de los primeros en perfeccionar las técnicas de preservación a través de la construcción de un gabinete que albergará toda una colección1.

Posteriormente, y ante las constantes controversias, los ejemplares naturales fueron remplazados por modelos anatómicos hechos de materiales artificiales. Así, la elaboración de figuras del cuerpo humano requirió la estrecha colaboración entre anatomistas o cirujanos y escultores; fue a partir de ello que se crearon los modelos conocidos con el nombre en francés de écorchés. Este tipo de piezasfueron relegadas a los gabinetes de curiosidades, colecciones a partir de las que hoy subsisten una gran cantidad de ejemplares, como los que actualmente forman parte del museo La Specola en Florencia, Italia.

Simultáneamente a los écorchés, se crearon esculturas de parejas (ejemplares, tanto femeninos, como masculinos), trabajados en marfil. De este tipo de obras, principalmente sobreviven los modelos femeninos que sirven de ejemplo de las distintas etapas de gestación; el modelo anatómico femenino de la colección del Museo Franz Mayer corresponde a este tipo de piezas, principalmente a aquellas trabajadas en países como Francia, Italia y Alemania, hacia el siglo XVIII. La mayoría de estas figuras se caracterizan por tener brazos móviles, sujetos por clavijas hechas de marfil o de madera; cabe mencionar que sus minuciosos detalles interiores trabajado en tercera dimensión, no son verosímiles. De ello se deducen las imprecisiones que derivaron de uso como parte de los métodos de enseñanza de la anatomía, así como de la fisiología de las mujeres embarazadas.


1 Russell, K. F. “Ivory Anatomical Manikins” (leído durante el simposio del Departamento de historia de la medicina), Melbourne: Universidad de Melbourne, 1970, pp. 131.



Bibliografía

Markovic, Danica y Bojana Markovic-Zikovic. “Development of Anatomical Models – Chronology” en Acta Medianae, Vol. 49 (2), Serbia: Faculty of Medicine, University of Nils,, 2010, pp. 56-62.
Thompson, C.J.S. “Anatomical Manikins” en Journal of Anatomy, Vol. LIX, Pt 4, J Anat 1925 pp. 442-445. Tomado de: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1249799/?page=1 (consultado el: 13.02.13).
Russell, K. F. “Ivory Anatomical Manikins” (leído durante el simposio del Departamento de historia de la medicina), Melbourne: Universidad de Melbourne, 1970, pp. 131-142.
Olry, Regis, “Wax, Wooden, Ivory, Cardboard, Bronze, Fabric, Plaster, Rubber and Plastic Anatomical Models: Praiseworthy Precursors of Plastinated Specimens” en J Int Soc Plastination, Vol 15, No. 1, Canadá: Universite du Quebec a Trois-Rivieres, 2000, pp. 30-35.

Una diminuta mujer de semblante quieto y sosegado con una sutil sonrisa, apoya su cabeza ligeramente ovalada en una almohada tallada finamente en marfil. Su cuerpo desnudo reposa sobre una pequeña cama forrada con seda y bordada con hilos de plata.

La figura descansa sobre una cama de la que sirve como estuche una caja de madera de ébano, cubierta con piel negra en su exterior y con gamuza roja en el interior.

El cuerpo está trabajado a partir de la talla de una sola pieza de marfil. Tanto los brazos, como las partes removibles fueron tallados aparte; cabe mencionar que los primeros presentan articulaciones en la zona de los hombros.

Al remover la unidad del torso y pecho de la figura, se exponen piezas removibles, entre las que destaca un útero que contiene un feto.


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Pieza del mes de mayo

Modelo anatómico de mujer gestante
Autor desconocido
Caja de madera forrada de piel y terciopelo, incluye pasamanería en hilo de plata; modelo femenino tallado en marfil policromado
Nuremberg, Alemania
Siglo XVIII

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