Pieza del mes

octubre

En octubre presentamos la primera parte de la edición de La pieza del mes, correspondiente al Biombo de los cuatro elementos y las artes liberales, obra realizada hacia finales del siglo XVII por Juan Correa (ca. 1646-1716), uno de los más destacados autores dentro del ámbito de la pintura producida en el virreinato de la Nueva España. Debido al rico discurso que comprende el biombo, en esta edición se ahonda en los pormenores de uno de sus lados, en aquel que exalta la naturaleza a través de la presentación alegórica de los elementos Tierra y Aire a partir de un programa de representación de corte mitológico.

Alrededor de 1573 se consolidó la ruta comercial entre el puerto de Acapulco y Filipinas, dando paso a un intercambio mercantil que trajo consigo el arribo al virreinato de “[…] objetos de lujo del Oriente, entre ellos, cabe pensar, los primeros biombos”1, obras de invención china, puestas de moda por la corte de Felipe II2.

[…] los biombos se constituyeron en símbolos de poder y prestigio social entre los miembros de la élite novohispana, quienes no dudaron en desembolsar fuertes sumas de dinero para obtenerlos. Antes de concluir la prima mitad del siglo XVII los biombos proliferaban en los ajuares domésticos de primera línea y su presencia se dejó sentir en las casas de estratos sociales menos afortunados 3.

Este biombo es una de las dos únicas piezas de corte profano realizadas por el prolífico pintor novohispano Juan Correa, además del único en su tipo que detenta la firma de su autor. Tanto el encargo de la obra, como el desarrollo de su programa iconográfico se atribuyen a Fray Payo de Ribera, Arzobispo y Virrey de la Nueva España hacia el último tercio del siglo XVII. Las formas y el discurso del biombo señalan la erudición y estatus social del ya mencionado mecenas agustino, mismas que se encuentran latentes en la obra a pesar del hecho de que ésta se encuentre expuesta de forma incompleta, debido a la división que sufrió en algún momento de su historia 4.

Juan Correa, mulato hijo de un reconocido barbero y cirujano del Santo Oficio de la Inquisición, también de ascendencia africana, fue uno de los principales representantes de la producción pictórica del periodo virreinal. Su obra se encuentra datada entre el último cuarto del siglo XVII y los primeros veinte años del siglo XVIII y corresponde a la representación de gran parte del repertorio iconográfico de su época, así como a la ejecución de algunos de los principales encargos de su tiempo.

En el biombo, en el lado correspondiente al tema de los cuatro elementos, se aprecian dos carros triunfales de tipo romano a manera de alegorías de la Tierra y el Aire. Uno y otro carro sirven de carruaje a dioses y demás motivos simbólicos relacionados con los elementos correspondientes; cada uno de ellos se complementa con imágenes de los signos zodiacales relativos a la temporada de cosecha, para el caso de la Tierra, y a la primavera, para el caso del Aire. El paraje en el que se disponen los elementos mencionados se transforma de la mano de la presencia de los distintos motivos, presentando así todo un escenario que simboliza, evoca y representa las implicaciones de los elementos, a la luz de una lectura desarrollada a la luz de la mitología grecolatina, influida por textos como las Metamorfosis y Los Fastos del poeta latino Publio Ovidio.


1 Curiel, Gustavo. “Los biombos novohispanos: escenografías de poder y transculturación en el ámbito doméstico” en Viento detenido. Mitologías e historias en el arte del biombo, México, D.F.: Museo Soumaya, 1999, p. 11.

2 Ibidem., p. 12.

3 Ibidem., p. 13.

4 Se cree que este biombo fue seccionado para satisfacer los intereses de los herederos pertenecientes a la familia de Fray Payo de Ribera. Actualmente se desconoce el paradero de la mitad faltante.



Para saber:

Trabulse, Elías. Arte y ciencia en la historia de México, México, D.F.: Fomento Cultural Banamex, 1996.
Vargas Lugo de Bosch, Elisa et al. Juan Correa: su vida y su obra, 5 v.,México, D.F.: UNAM, Instituto de Investigaciones Estéticas, 1985-1994.
Velázquez Gutiérrez, María Elisa. Juan Correa: mulato libre, maestro de pintor, México, D.F.: Círculo de Arte, 1998.
La grandeza del México virreinal: tesoros del Museo Franz Mayer, Houston, Tex.; México, D.F.: Museum of Fine Arts; Museo Franz Mayer, 2002.

Carro de la Tierra

Se encuentra adornado por las imágenes de los signos Escorpión, Leo y Virgo.

El carro se observa siendo tirado por un buey blanco y un toro negro que remiten a la idea de la labranza de la tierra.

Sobre el carro, de derecha a izquierda, figuran Cibeles, Madre Tierra o diosa madre; así como Ceres, diosa de la agricultura, los cereales y la fertilidad. Probablemente el personaje vestido de verde que conduce el carro pueda ser identificado como Faetón, hijo de Helios, o como Apolo, ya que en una de sus aventuras terminó convirtiéndose en tortuga, animal que también figura sobre el carro.

Debajo del Carro de la Tierra se ubican diversos frutos y flores que enfatizan el simbolismo del conjunto.

Este grupo ha sido interpretado en relación con el personaje que conduje el Carro de la Tierra.

Se considera que, por un lado, este grupo podría relacionarse con el mito de Apolo y Dafne, ninfa que termina convirtiéndose en laurel en un intento por librarse del enamoramiento del dios. Por otro lado, también se ha planteado la posibilidad de que, en relación con la presencia de Faetón, esta sección simbolice su sepulcro siendo custodiado y llorado por la Helíades, hermanas del dios quienes al llorar su muerte se convirtieron en álamos.

Carro del Aire

Comprende los símbolos de los signos zodiacales Géminis, Tauro y Capricornio y se dispone sobre una nube de suaves contornos.

Encima del carro, en el extremo izquierdo del mismo, se observa la representación de Cloris o Flora, diosa de las flores, quien sostiene un cuerno de la abundancia repleto de flores, además de las riendas que comandan a dos aves. Detrás de la diosa se presenta la imagen de un niño soplando burbujas de jabón, actividad que enfatiza el simbolismo del carro en relación con el aire. Un hombre de capa al aire remata este grupo, mediante su imagen se representa a Fabonio o Zéfiro, dios del viento favorable.

Cartela:

Carro de la Tierra.
Amplia, y nada hago guerra
al Alto que el ser me dio [sic];
todo en mi estriba, y se encierra
soy mucho, por ser la Tierra,
nada, porque no soy Yo.

Cartela:

Carro del Aire.
Del caduco Boreas soy
Aliento, y den testimonio
quando [sic] a las regiones voy
de las furias en que estoy
Cloris, el Aura, y Fabonio.

Tanto el borde superior, como el lateral derecho de esta pieza se encuentran ricamente decorados con flores policromadas, entre las que figuran rosas, tulipanes y lirios. El friso de flores se acompaña por dos cenefas doradas, trabajadas en yeso, a imitación de cuero de Córdoba, también llamado cordobán, mismo que luce motivos ornamentales en relieve.


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Pieza del mes de octubre

Biombo de los cuatro elementos y las artes liberales
[vista del lado sobre los elementos Tierra y Aire]
Juan Correa (ca. 1646-1716)
Óleo sobre tela, montada en bastidor de madera, con aplicaciones en yeso dorado
Nueva España
Último tercio del siglo XVII
242 x 324 x 3 cm.

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