Pieza del mes

noviembre

En noviembre, presentamos una representación virreinal de las artes liberales, debida al pincel de Juan Correa (ca. 1646-1716), uno de los más prolíficos pintores de la Nueva España. A través de esta edición se podrán conocer los pormenores de una revolución sobre la consideración del arte de la pintura, de la que los pintores novohispanos fueron algunos de los principales actores.

El término “arte” se gestó durante la Antigüedad y se desarrolló a partir del griego techné que pasó al latín como ars;dicha palabra mantuvo su vigencia durante todo el periodo medieval y hasta el renacentista, refiriéndose a la destreza requerida para construir algún objeto o realizar una acción1. Así, la concepción del arte excluía cualquier creación autónoma, producto de la inspiración individual, aspecto que actualmente se relaciona con el quehacer artístico, principalmente si se considera como ejemplo el caso de la pintura.


Fue así como de forma tradicional se generó una concepción aceptada a nivel general, principalmente dentro de un ambiente de carácter erudito, que contrapuso a las artes liberales con aquellas mecánicas, consideradas como vulgares, entre las que se incluía a la pintura. Ante tal situación, se gestaron diversas disputas teóricas, algunas de las cuales llegaron a defender la dignidad de las artes mecánicas, destacando su utilidad, misma que en el caso concreto de la defensa de la representación pictórica la convertía en un medio de lectura y acercamiento a Dios, aspecto sumamente valioso si se considera la relevancia que en aquel contexto tenía la religión en todos los ámbitos de la sociedad.

En el virreinato de la Nueva España, hacia finales del siglo XVII, el discurso en defensa por la consideración de la pintura y su liberalidad, en contraste con su tradicional relación con las artes mecánicas y, por ende, vulgares, había permeado el gremio de los pintores. Juan Correa, autor de la obra que nos ocupa, ya en vida, llegó a ser un reconocido pintor a pesar de ser mulato, aspecto que en su época generalmente significó un impedimento para lograr detentar tan alta jerarquía y dignidad como de las que él gozó. Correa logró alcanzar un alto estatus social mediante la excelencia de su trabajo, así como por los debates teóricos mencionados, apoyando a través de su persona y su obra la favorable consideración de su arte: la pintura.

En esta pieza, Correa desarrolla un discurso visual erudito, compuesto a partir de textos tradicionales y basado en estampas, mediante el cual presenta el tema de las artes liberales como uno en el que se mezclan la ciencia y los saberes concebidos como los más nobles, tópico escasamente representado en el arte virreinal. Las artes liberales formaban el currículum de los conocimientos esenciales de los estudiosos medievales y se dividían en dos grandes grupos: Trivium y Quadrivium. El Trivium o “triple camino a la Elocuencia” estaba formado por la Gramática, la Lógica y la Retórica, artes concebidas por el autor clásico Marciano Capella como ciencias profanas; mientras que el Quadrivium o “cuádruple camino a la Sabiduría”, correspondiente a las ciencias sagradas, lo conformaban la Geometría, la Aritmética, la Astronomía y la Música2.

De esta manera, en este biombo, elegantes y regias damas caracterizan cinco de las siete artes liberales; ellas visten trajes idealizados y portan atributos retomados de las convenciones de representación establecidas para estos temas. A fin de identificar a cada una de ellas, blancas filacterias sostenidas por rojas telas enuncian los nombres de cada una de las cinco artes que se representan en esta ocasión: Gramática, Astronomía, Retórica, Geometría y Aritmética 3.


1 Cfr. Mues Orts, Paula. La libertad del pincel: los discursos sobre la nobleza de la pintura en Nueva España, México: Universidad iberoamericana, 2008, p. 78.

2 Cfr. Martínez del Río de Redo, María Josefa. “Dos biombos con tema profano” en Juan Correa. Su vida y obra. Repertorio pictórico, T. IV, 2ª parte, México: UNAM, Instituto de Investigaciones Estéticas, 1994, pp. 462-463.

3 Idem.



Para saber:

Mues Orts, Paula. La libertad del pincel. Los discursos sobre la nobleza de la pintura en Nueva España, México: Universidad Iberoamericana, Departamento de Arte, 2008.
Trabulse, Elías. Arte y ciencia en la historia de México, México, D.F.: Fomento Cultural Banamex, 1996.
Vargas Lugo de Bosch, Elisa et al. Juan Correa: su vida y su obra, 5 v.,México, D.F.: UNAM, Instituto de Investigaciones Estéticas, 1985-1994.
Velázquez Gutiérrez, María Elisa. Juan Correa: mulato libre, maestro de pintor, México, D.F.: Círculo de Arte, 1998.
La grandeza del México virreinal: tesoros del Museo Franz Mayer, Houston, Tex.; México, D.F.: Museum of Fine Arts; Museo Franz Mayer, 2002.

Gramática

Sostiene una roca de la que brotan seis fuentes, probablemente simbolizando que de este arte proceden las demás.

El agua se asocia con la Gramática pues dicho elemento hace crecer la vegetación de la misma manera en que su estudio permite el desarrollo de las mentes jóvenes.

Astronomía

Un astrolabio, un telescopio, una vara de Jacob y una esfera zodiacal son los atributos propios de la Astronomía, mismos que Juan Correa representó en la segunda hoja del biombo. Las naves que aparecen al fondo de esta sección se relacionan directamente con los elementos mencionados, principalmente con el astrolabio.

Retórica

Se representa como una dama sosteniendo una piedra de imán a la que se han adherido unos alfileres o clavos de hierro cuyas cabezas presentan signos cabalísticos. Este tipo de representación alude a que el buen retórico debe atraer mediante su discurso a su auditorio y “persuadir los corazones de los nobles”. A los pies de ella, una obra de Cicerón, uno de los principales autores sobre la retórica, contrasta con la presencia de un loro, posible símbolo del mal empleo de la retórica.

Geometría

En esta sección, el arte de la geometría sostiene un compás y se acompaña por un cubo. Los elementos que aquí aparecen forman parte de la alegoría alemana sobre la melancolía, paradigmáticamente representada en 1514 a través de una xilografía ejecutada por Alberto Durero (1471-1528).

Aritmética

Se acompaña de tablas con números, ábacos y cronómetros de péndulo, elementos relacionados con la navegación.

En la última hoja del biombo figura la elocuente presencia del nombre Minerva, diosa de la sabiduría y de las artes. En esta sección también se presentan cuatro mujeres quienes representan a las musas, entre las que se distingue Clío, musa de la historia, quien lleva un rollo de pergamino, y Euterpe, musa de la música, quien sostiene una viola da gamba. A los pies de las musas se disponen dos partituras que algunos autores han relacionado con la presencia del arte de la música en la sección faltante del biombo, misma que fue fragmentada en algún momento de su historia.

Imagen de la firma de Juan Correa, actualmente casi imperceptible, trabajada a partir de herramientas digitales de contraste. Se ubica en el extremo inferior derecho del biombo.


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Pieza del mes de noviembre

Biombo de los cuatro elementos y las artes liberales
[vista del lado sobre las artes liberales]
Juan Correa (ca. 1646-1716)
Óleo sobre tela, montada en bastidor de madera, con aplicaciones en yeso dorado
Nueva España
Último tercio del siglo XVII
242 x 324 x 3 cm.

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