Pieza del mes

junio

La pieza del mes de junio es un textil que se ubica en la sala de exposición permanente conocida como la Sacristía. Es un ornamento litúrgico llamado capa pluvial, el cual hasta la fecha es utilizado por los sacerdotes católicos en la ceremonia de la misa o en procesiones. Esta pieza es de origen novohispano la calidad de su bordado, colorido y estado de conservación la hacen una obra relevante de la colección.

La organización de la religión católica tal y como la conocemos tomo tiempo, su estructura jerárquica, ritos, así como en el tipo de ornamentos para cada celebración, tuvieron influencia de la cultura judaica pero también de la romana y la helenística.


Dentro de los ornamentos litúrgicos se encuentran, la capa pluvial, la casulla, la dalmática y la estola, entre otras, todas éstas usadas por los sacerdotes. En el caso de la capa pluvial se piensa que su origen viene de la lacerna romana, prenda amplia, larga y totalmente abierta por delante. En los países del mediterráneo se le denominó pluviale y en el norte de Europa cappa. Esta capa pluvial, estaba provista de una capucha. El uso de este atavió queda instituido entre los siglos VIII y IX1, sin embargo, algunos estudiosos aseguran que tiene su origen en el siglo X y entre los griegos era reservada a los obispos2.

Sea cual sea el caso, se dice se usó para cubrir de la lluvia, se manufacturó de tela tosca y sin adornos. Para el siglo XII queda generalizada su utilización como una prenda que acompaña en las ceremonias litúrgicas a los sacerdotes. La capucha, al ya no tener uso, queda reducida a una especie de cuadro, denominado capillo, ocupando el lugar que tenía la citada capucha.

Durante la Edad Media inicia su confección con telas preciosas como la seda y se decora con suntuosos bordados, en el caso de la perteneciente a la Colección Franz Mayer, expuesta en la sala denominada Sacristía, esta bordada con hilos de plata dorada y de seda de colores además de borlones, canutillo, lentejuelas y galón de plata. Otras piezas de este tipo podrían tener aplicaciones de piedras preciosas como perlas y gemas entre otras cosas. Durante el Renacimiento y el Barroco, la capa pluvial tuvo forma de medio círculo como es el caso.

En los primeros años del virreinato, los ornamentos litúrgicos fueron traídos de la península Ibérica, sin embargo, para 1541 ya se realizaban en la Nueva España. En un inicio se copiaban los diseños de los ajuares españoles pero poco a poco se formó el gremio de bordadores y tuvieron sus propios diseños. Dictó las primeras ordenanzas el virrey don Antonio de Mendoza. Para el siglo XVIII y con el Barroco, como estilo predominante, se realizaron los textiles litúrgicos más suntuosos.

La liturgia marca ciertas festividades: Adviento, Navidad, Cuaresma, Pascua y Pentecostés. Entre Navidad y Pascua hay un ciclo que se llama “propio tiempo” en el cual no hay ninguna conmemoración. Para cada una de éstas celebraciones se utiliza un color en específico: blanco y dorado para las fiestas de Pascua y Navidad, rojo para domingo de Ramos, verde para Pentecostés y “propio tiempo”, morado para Adviento y Cuaresma, negro para sufragios, entierros y misas de difuntos, azul para las celebraciones de la Virgen María y el rosa para el tercer domingo de adviento que se llama laetare y para el cuarto domingo de cuaresma que se llama gaudete. Posiblemente la capa pluvial que ahora nos ocupa fue para Pascua y Navidad por el uso de hilo de plata dorado 3.


1 Amparo García Cuadrado, Las Cantigas. El códice Florencia, Murcia, Secretariado de Publicaciones, Universidad de Murcia, 1993, p. 130.

2 La grandeza del México virreinal, Tesoros del Museo Franz Mayer, Houston, Tex, México, Museo Franz Mayer y The Museum of Fine Arts, Houston, 2002, p. 338.

3 Virginia Armella de Aspe. Hilos del cielo: las vestiduras litúrgicas de la Catedral Metropolitana de México, México, INHA, Lindero Ediciones, 2007, pp. 65-70.



Para saber más:

Armella de Aspe, Virginia. Hilos del cielo: las vestiduras litúrgicas de la Catedral Metropolitana de México, México, INHA, Lindero Ediciones, 2007.
Armella de Aspe, Virginia, Castelló Yturbide, Teresa, Borja Martínez, Ignacio. La historia de México a través de la indumentaria, México, INBURSA, 1988.
Armella de Aspe, Virginia, Tovar de Teresa Guillermo. Bordados y bordadores, México, Gripo GUTSA, 1992.
García Cuadrado, Amparo. Las Cantigas. El códice Florencia, Murcia, Secretariado de Publicaciones, Universidad de Murcia, 1993.
Turno, Isabel. Bordados y bordadores sevillanos (siglos XVI a XVIII). Madrid, Laboratorio de Arte, Universidad de Sevilla, 1955.

El capillo está sostenido a la capa pluvial por cuatro broches de plata dorada.

Al centro se observa una figura, es un sol radiante bordado con hilos entorchados de plata dorada. Este sol está rodeado por flores bordadas en seda.

El límite de la pieza está decorado con retochas, al igual que la capa.

La capa pluvial, en su parte delantera tiene una cenefa delimitada por retochas y decorada con flores cuyos centros se están bordados con canutillos rizados y lentejuelas, al igual que todas las flores de la capa y el capillo.

La cenefa está dividida en dos, en cada una de las partes se encuentra una parte de la fibula, broche que une la capa en el pecho del sacerdote. Estos elementos decorativos podían ser placas ovaladas o rectangulares, muchos de ellos incrustados con metales y piedras preciosas.

También se observan los cuatro broches que unen el capillo con la capa.

La capa y el capillo están bordadas en “oro llano” y líneas onduladas con realce, imitando el tejido de moiré y los tornapuntas.

El tejido de moiré se realiza con seda como base y el cual se pasa entre dos rodillos que tienen grabado algún diseño, algunas fibras quedan comprimidas y otras no generando un efecto brillante en la tela.


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Pieza del mes de junio

Capa pluvial
Autor desconocido
Seda bordada con hilos de plata dorada y seda de colores con borlones, canutillo, lentejuela y galón en plata
Nueva España
Siglo XVIII (?)
280 cm Ø)

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