Pieza del mes

diciembre

La pieza de este mes, tiene como objetivo recordar una de las fiestas más celebradas a nivel mundial de la Iglesia católica: La Natividad. Por ello, presentamos este relieve en madera, probablemente realizado en el siglo XVIII, con el tema La Adoración de los Pastores.

En el Evangelio de San Lucas se encuentra la narración detallada de este acontecimiento que sucedió momentos después del nacimiento del Niño Jesús: “Así que los ángeles se fueron al cielo, se dijeron los pastores unos a otros: vamos a Belén a ver esto que el señor nos ha anunciado. Fueron con presteza y encontraron a María, a José y al Niño acostado en un pesebre...” (Lc. 2, 15-16).


De las tres grandes áreas iconográficas del arte cristiano, referidas a la vida de Cristo, a la Virgen y a los Santos, los hechos y pasajes de la Pasión y muerte de Jesucristo han tenido, a lo largo de la historia, posiblemente la mayor atención de los artistas y los fieles. El Nacimiento, la Adoración de los Pastores y la Adoración de los Reyes, constituyen un tema básico dentro de los programas de la iconografía cristiana.

Hasta el siglo XV solo existían representaciones de la Anunciación de los pastores. Es a partir de entonces, cuando se toma en cuenta el tema de la Adoración de los Pastores, la cual está conformada, además de la sagrada familia y los animales, por tres pastores arrodillándose frente al niño Jesús mientras ofrecen regalos: un cordero para sacrificio, huevos, gallinas, jarra de leche o instrumentos musicales. A pesar de que en los escritos sagrados no se dice la cantidad de pastores que se reunió en el establo, se fijo el número de tres para mantener la simetría con los Reyes Magos. Asimismo, es interesante señalar que existieron otros dos personajes en esta escena: unas parteras que mandó llamar San José, pero desaparecieron de la composición desde que los teólogos tridentinos negaron su existencia.

De este modo, La Adoración de los Pastores es un tema de representación que se ha mantenido vigente, a pesar de las circunstancias y la estética de cada época y del ámbito geográfico, llegando hasta nuestros días.

Además de la importancia del tema, buscamos destacar la calidad de la talla y el bello trabajo de las técnicas utilizadas, y aunque es cierto que los rostros de todos los personajes son quizás el detalle menos afortunado de la obra, pero resulta interesante cómo el trabajo del artista a partir de un bloque de madera logró la representación de más de diez figuras sin perder composición y perspectiva.



Para saber:

Alarcón Cedilla, Roberto M. Tecnología de la obra de arte en la época colonial: pintura mural y de caballete, escultura y orfebrería, México: Universidad Iberoamericana, 1994.
Burke Marcus. Pintura y escultura en Nueva España: el Barroco, México: Grupo Azabache, 1992.
Tovar de Teresa, Guillermo. Pintura y escultura en Nueva España (1557-1640), México: Grupo Azabache, 1992.
Réau, Louis. Iconografía del arte cristiano, Barcelona: Ediciones del Serbal, 2000.

En la sección central encontramos a la Virgen María. La posición en la que aparece representada es típica de las imágenes de este tema: de pie, con una mano en el pecho y con la otra levantando el manto que cubre al Niño Jesús para mostrarlo a los pastores.

El niño Jesús aparece más abajo encima de un manto blanco sobre un pesebre. También es típica su representación desnuda, aunque también lo podemos encontrar tapado con partes del manto blanco o en pañales.

Por debajo del pesebre se encuentra un cordero recostado sobre su espalda. La oveja en esta posición representa el sacrificio al que se someterá a Jesús en la cruz por la redención de los hombres.

A la derecha de la Virgen, encontramos a San José. Su brazo derecho reposa sobre su pecho y con su mano sostiene la vara florida que atraviesa en diagonal su cuerpo. La vara florida tiene dos significados: puede ser emblema de castidad o símbolo del matrimonio virginal que lo une a María.

En las imágenes típicas encontramos una vaca que representa el trabajo, la bondad y la sumisión.

A la izquierda de la Virgen se encuentran dos pastores. Entre el cuerpo del pastor aparece la cabeza de un burro que, al igual que la vaca, representa el trabajo, la bondad y la sumisión. Arriba, la pastora trae en sus manos una canasta con huevos y una gallina, ambos regalos para el niño Jesús.

En las composiciones típicas de este tema, los pastores portan vestimentas humildes y son símbolos del pueblo que adora a Jesús.

Este pastor se encuentra arriba de San José. En el brazo izquierdo tiene levantada una canasta, probablemente algún regalo para el niño Jesús y con la mano derecha sostiene un sombrero verde contra el pecho.

En la parte más alta se encuentran dos representaciones aladas: un querubín (derecha) y un ángel (izquierda). Este último lleva en sus manos una filacteria dorada en la que se lee: “GLORIA IN EXCELSIS DEO”, frase dicha en la anunciación a los pastores. El Espíritu Santo aparece en medio de ambos seres alados.

La mitad de la composición del relieve está rodeada por una estructura dorada a manera de telón o cortinaje, elemento típico de las representaciones del barroco. La otra mitad está tallada con volutas y hojas de acanto.


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Pieza del mes de diciembre

La Adoración de los Pastores
Madera tallada, dorada, policromada, estofada, esgrafiada y punzonada.
Nueva España
Primera mitad del siglo XVIII (?)

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