Pieza del mes

abril

La pieza del mes de abril es una escultura de bulto del siglo XVIII ubicada en la Sala ambientada de la Capilla, en el claustro bajo del museo. Representa a San Miguel Arcángel, príncipe de los ángeles y el más bello de todos, según la tradición cristina. Está realizada en madera tallada y estofada. Por su representación, formas y técnica, se trata de una de las piezas relevantes de la colección.

Muchas culturas y religiones antiguas hacen referencia a los ángeles, y en la tradición cristiana se hace mención de ellos en la Biblia. Según la angeología1 hay nueve coros de ángeles: ángeles, arcángeles, virtudes, potestades, principados, dominaciones, tronos, querubines y serafines; estos se organizan en tres jerarquías cada una con tres coros: en la primera se encuentran los serafines, querubines y tronos; en la segunda están las dominaciones, las virtudes y las potestades; en la tercera, principados, arcángeles y ángeles. Se menciona también que son seres santos, sin pecado, y se encuentran en el estado de santidad en el que fueron creados.


Los arcángeles tienen como misión ser guías tanto de grandes grupos de individuos como de ejercitos; son los que mantienen el orden y llevan a cabo los designios de Dios.

Éstos son los únicos que están nombrados en las Sagradas Escrituras; los siete más conocidos son: Miguel, Gabriel, Rafael, Uriel, Bachariel o Malthiel, Jehudiel y Sealtiel. Durante largo tiempo la jerarquía católica discutió la existencia de los mismos y su culto, aunque hubo intentos de limatarlo a solamente Miguel, Gabriel y Rafael, en la práctica no se erradicó la devoción a los otros cuatro arcángeles.

Miguel es el más conocido de los arcángeles. Su nombre vine del hebreo Michael y significa “Quien como Dios”, es el príncipe de las milicias celestes y el primero dentro de los nueve coros de la jerarquía celestial. Posee varios atributos, balanza, espada, lanza, palma, cetro y cruz, ya que a lo largo de la historia se le ha representado de diferentes formas según la encomienda que este realizando. San Miguel es el encargado de pesar las almas antes de llevarlas al cielo y capitán de las milicias celestes; además es quien derrotó a Lucifer cuando este se sublevó contra Dios, enviándolo al infierno.

En la Nueva España, al igual que el apóstol Santiago, San Miguel representó un papel relevante en la conformación de la sociedad, sobre todo en el siglo XVI antes de que surgiera la devoción a la Virgen de Guadalupe. Algunos cronistas de la época como Matías de la Mota Padilla, menciona que ambos santos combatieron juntos para defender la ciudad de Guadalajara de un ataque de indios en 1541. También se relatan apariciones a algunos pobladores, como la que aconteció en 1631 al indio Diego Lázaro de San Francisco en Santa María Nativitas, jurisdicción de Tlaxcala.

Se fundaron un gran número de poblaciones novohispanas y monasterios con su nombre. Las representaciones de San Miguel se podían encontrar en las portadas de las iglesias, en las claves de los arcos, en las verjas de los atrios, como vigía sobre las torres, así como en las esculturas y las pinturas que conformaban los retablos. Durante el siglo XVI se le representó de dos maneras, a la europea copiando grabados alemanes y flamencos, y con formas marcadamente indígenas. El clímax de su culto fue a finales del siglo XVII y su representación sigue las formas barrocas. El siglo XIX su devoción disminuyó considerablemente y es difícil encontrar imágenes de estilo neoclásico.

San Miguel Arcángel es protector de la Iglesia, y se le invoca para evitar las tentaciones, así como en la hora de la muerte. Su fiesta es el 29 de septiembre.


1 “Angeología” viene de los términos griegos, aggelos que significa “mensajero” o “ángel” y logos que significa “palabra”, “materia” o “cosa”. En la teología sistemática cristiana se usa para referirse al estudio de la doctrina bíblica de los ángeles. Fuente: Luis Berkhof, Teología Sistemática en doctrinabiblica.com



Para saber más, visita la Biblioteca Rogerio Casas Alatriste H., en donde encontrarás:

Alarcón Cedillo, Roberto y Alonso Lutteroth Armida. Tecnología de las obras de arte en la época colonial. México, Universidad Iberoamericana, 1993.
Alfaro, Alfonso y Maquívar, María del Consuelo. Corpus aureum. Escultura religiosa. Colección Uso y Estilo. México. Museo Franz Mayer, Artes de México, 1995.
Báez Macías, Eduardo. El arcángel San Miguel. México. UNAM, 1979.
Harter, Jim (compilador). The Ultimate Angel Book. Nueva York. Gramercy Books, 1995.
La figura en la escultura mexicana. México. Bancreser. 1986.
Morales y Marín, José Luis. Diccionario de iconología y simbología. España. Taurus, 1986.
Roig, Juan Fernando. Iconología de los santos. Barcelona. Ediciones Omega, 1950.

Esta escultura representa a San Miguel Arcángel como príncipe de las milicias celestes, por lo que es posible que en la mano que tiene levantada portara una espada flamígera.

Los ojos y los dientes de San Miguel están elaborados con vidrio. Esto se debe a que en el siglo XVIII los escultores novohispanos querían darle realismo a sus imágenes y para lograrlo utilizaban materiales como el vidrio o el marfil.

Durante la historia se han representado de diferentes formas las alas de los ángeles. En el caso de esta escultura, perteneciente al estilo barroco, estás deben ser capaces de soportar al arcángel con todo el peso de su armadura y sus vestiduras. Si se observa con cuidado, las alas, son similares a las de las águilas, poderosas y tremolantes.

San Miguel Arcángel se encuentra vestido de militar, porta en la cabeza un yelmo o casco dorado con decoración ocre y roja.

En el pecho porta un peto plateado con ornamentos de formas orgánicas en oro, azul y rojo; sobre el extremo superior derecho se representa a la luna y sobre el extremo izquierdo al sol. Estos símbolos representan a la Virgen y a Cristo respectivamente; se utilizaron a partir del Renacimiento.

Bajo el peto porta una camisola verde con decoración en dorado.

Usa medias botas de color azul con decoración en rojo verde y oro.

Se encuentra parado sobre una nube.


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Pieza del mes de abril

San Miguel Arcángel
Autor Anónimo
Madera tallada, dorada, plateada, policromada y estofada
Nueva España
Siglo XVIII
51 x 22 x 15 cm

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