Pieza del mes

julio

Una antigua puerta de sagrario ubicada en el Vestíbulo de los Relieves del museo es la protagonista del mes de julio; en ésta, pequeños personajes enmarcados por un suntuoso telón representan la escena conocida como la Última Cena. El espectador podrá observar los detalles que conforman la obra y conocer su historia y significados, así como algunos de los pormenores de la técnica empleada en su creación y que la convierten en uno de los tesoros de la colección.

Aunque actualmente se encuentra expuesta en el Museo Franz Mayer, la pieza del mes de julio es una puerta de sagrario que en épocas anteriores funcionó como tal. Su discurso visual es más que coherente con respecto de su antigua función al presentar una de las escenas de la Pasión de Cristo conocida como “La Última Cena”, en directa relación al espacio y concepto del sagrario.


El sagrario, como su nombre lo sugiere, es un espacio sagrado, propio de un templo católico, en donde se resguarda el Santísimo Sacramento: el cuerpo y la sangre de Cristo para la comunión de los fieles. Debido a la sacralidad que este sitio encierra, generalmente posee alguna distinción de tipo ornamental que permite conocer su importancia y dignidad.

Dentro de la religión católica, la Última Cena es considerada como aquel banquete de despedida en el que Cristo se presenta a sí mismo como el Cordero de Dios que librará al mundo de sus pecados, dejando a sus discípulos un memorial de su acto de alianza y salvación: el sacramento de la Eucaristía en el que se come el pan y se bebe el vino que simbolizan su cuerpo y sangre.

Siguiendo el relato bíblico, es posible identificar a algunos de los personajes que figuran en la puerta de sagrario: en la zona central se encuentra Cristo y a su lado derecho se ubica San Juan con la cabeza inclinada sobre el hombro de su maestro, también del lado derecho, pero al frente de la mesa, aparece Judas Iscariote quien lleva en la mano una bolsa de dinero; el último personaje que es posible identificar es San Pedro, él se ubica del lado izquierdo del Mesías y luce una cabeza calva. Sobre el resto de los apóstoles que complementan la escena no se han podido elaborar especificaciones ya que no poseen atributos distintivos que permitan hacerlo.

El hecho de que esta pequeña y delicada representación de la Última Cena haya sido la portada de un sagrario, lugar en donde precisamente se resguardan el cuerpo y la sangre de Dios es, por lo tanto, un reconocimiento y exaltación a la sacralidad del acto de la ceremonia eucarística a la que refiere.

Sobre la técnica de la obra.
La escultura religiosa fue una de las producciones artísticas novohispanas más relevantes de su momento. Los relieves –tallas en las que se destacan formas a partir de una superficie– forman parte de este género, la mayoría de ellos, como en este caso, funcionaron complementando y ornamentando espacios y conceptos.

Existieron dos tipos de artífices que participaron en la creación de este tipo de obras, el primero de ellos fue el escultor quien se encargó de tallar la pieza en madera y, en algunas ocasiones, de cubrir su superficie con una capa de yeso o de alguna otra sustancia que permitiría aplicarle láminas de oro y pintura. Una vez lista la talla, ésta era recibida por un pintor-dorador encargado de dorarla y policromarla.



Para saber más:

Gutiérrez, Juana. “Escultura novohispana” en Pintura, escultura y artes útiles en Iberoamérica, 1500-1825, Madrid: Cátedra, 1995, pp. 205-236.
Maquivar, Consuelo. “Estofados novohispanos del Museo Franz Mayer” en Boletín Bimestral. Museo Franz Mayer, no. 25, México, D.F.: Museo Franz Mayer, mayo-junio, 1988, pp. 2-5.
Muriel, Josefina. “La capilla de la Cena en la Catedral de México” en Estudios de Historia Novohispana, Vol. 3, México, D.F., México, D.F.: Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas, 1970, pp. 35-58.
Vargaslugo de Bosch, Elisa. “Los relieves de la colección Mayer” en Museo Franz Mayer, no. 8, México, D.F.: Museo Franz Mayer, julio-agosto, 1985, pp. 2-6.

Madera tallada

El bloque de madera se trabaja con varias herramientas que devastan sus superficies hasta lograr obtener las formas deseadas. La dificultad de esta técnica consiste en lograr imágenes tridimensionales que conserven sentido y proporción entre sí.

Una vez tallada la pieza, se deja secar con el objetivo de que ésta se asiente. Posteriormente se cubre con una capa de yeso u otro tipo de material sobre la cual se elaborará el dorado y policromado de la pieza, además se le podrán añadir detalles como ojos de vidrio que le conferirán mayor realismo a la obra.

Dorado

Es la colocación de hojas o pintura de oro sobre en la escultura, esta misma técnica suele efectuarse empleando hojas de plata, lo que se conoce como “plateado”. En algunos casos el dorado puede presentarse en pequeños detalles y en otros sobre una mayor parte de la superficie de la pieza.

Policromado

Corresponde a la aplicación de pintura sobre la talla de madera o sobre el dorado de la pieza.

Esgrafiado

Cuando una pieza dorada ha sido cubierta con pintura, ésta suele rasparse con una herramienta punzante que sirve para levantar la capa pictórica y así permitir observar algunos fragmentos del dorado que fue cubierto. Con este tipo de trabajo se pueden crear detalles de distintas calidades.


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Pieza del mes de julio

La Última Cena. Puerta de sagrario.
Autor desconocido
Madera tallada, dorada, policromada, estofada, esgrafiada, punzonada, con aplicaciones de vidrio y enmarcada.
Nueva España
Segunda mitad del siglo XVIII
53 x 40 x 10 cm.

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