Pieza del mes

diciembre

Este mes te invitamos a visitar la sala de siglo XVIII, donde se encuentra una de las pocas piezas “enconchadas” de la colección y la única con la importancia de ser “tocada al original

Desde sus apariciones en diciembre de 1531, la Virgen de Guadalupe ha gozado de un culto religioso que continúa hasta nuestros días; sin embargo, fue a partir del siglo XVIII cuando cobró un gran fervor. Así mismo, durante este siglo el pintor Miguel Cabrera fue al primero que se le permitió acercarse al ayate para hacer copias del original, las cuales se convirtieron en piezas relevantes.1


De hecho, el Papa Benedicto xiv, al observar una de las copias de Miguel Cabrera, confirmó el 25 de mayo de 1754 a la Virgen de Guadalupe como patrona de la Nueva España y señalo el día 12 de diciembre para su celebración. Se dice que cuando el Papa observó la copia exclamó: “NON FECIT TALITER OMNI NATIONI” (No hizo cosa igual con otra nación).2

De la necesidad de hacer copias nacen las obras “tocadas al original”, las cuales fueron puestas en contacto directo con el ayate de tal manera que se le transmitiera algo de su “divinidad”, tal y como en su momento sucedió con esta pieza de la colección. Muchas de estas copias, sobre todo las que tenían el tamaño de la original, se ubicaron principalmente en iglesias y retablos dedicados a la Virgen de Guadalupe, mientras que las de menor tamaño podían estar destinadas a capillas, parroquias y oratorios en casas particulares.

El autor de la imagen es Agustín del Pino, el cual, era conchero. Sobre su vida se conoce muy poco; aunque a grandes rasgos se sabe que pudo pertenecer al gremio de pintores y doradores de la Ciudad de México en la Nueva España durante el siglo XVIII.

Es probable que la pieza elaborada por Agustín del Pino haya tenido un dueño acaudalado, considerando el valor que le otorga ser una “tocada al original”, así como la técnica de aplicación de madre perla que la ornamenta, misma que se desarrolló a partir de influencias tanto prehispánicas como asiáticas.

En relación a la manufactura de la obra, los expertos le llaman tabla con nácar y pintura”, aunque también es conocida como “enconchado”. El material utilizado era la concha nácar o también llamada madre perla. A grandes rasgos, el proceso que seguían los “concheros”, es decir, los creadores de este tipo de piezas, era el siguiente: en primer lugar preparaban una tabla para efectuar sobre ella el delineado de la imagen, seleccionando las áreas donde se pondría la concha; a continuación se colocaban láminas delgadas de nácar, sobre las que se aplicaba pintura. Las partes que no llevaban madre perla eran pintadas al óleo.  Cabe mencionar que en la Nueva España, durante el siglo XVIII, entre los “enconchados” religiosos, las guadalupanas fueron el tema más representado.3


1 Miguel Cabrera. Maravilla americana y conjunto de raras maravillas observadas con la dirección de las reglas del arte de la pintura en la prodigiosa imagen de Nuestra Señora de Guadalupe de México, México: Jus, 1989, pp. 9-20.

2 José Manuel Villalpando. La Virgen de Guadalupe: una biografía, México: Editorial Planeta, 2004, pp. 8-10.

3 Marta Dujovne. Las pinturas con incrustaciones de nácar. México: UNAM, Instituto de Investigaciones Estéticas, 1984, p.52.



Para saber más:

Galera Lamadrid, Jesús. Nican Mopohua: breve análisis literario e histórico, México: Jus, 1991.
Cabrera, Miguel. Maravilla americana y conjunto de raras maravillas observadas con la dirección de las reglas del arte de la pintura en la prodigiosa imagen de Nuestra Señora de Guadalupe de México. México: Jus, 1989.
Villalpando, José Manuel. La Virgen de Guadalupe: una biografía. México: Editorial Planeta, 2004.
Cuesta, Luis Javier et al. Tres siglos en el Tepeyac: el antiguo templo y morada de Guadalupe (1709-2009). México, D. F.: Museo de la Basílica de Guadalupe, Insigne y Nacional Basílica de Santa María de Guadalupe, 2009.
Dujovne, Marta. Las pinturas con incrustaciones de nácar; México: UNAM, Instituto de Investigaciones Estéticas. 1984.

Una parte de la obra en donde es posible observar el óleo es el área de la cara y las manos. El rostro moreno de la Virgen se encuentra mirando hacia abajo y sus manos están unidas, lo que indica dentro de la religión católica que se encuentra en profunda oración. El cabello suelto está relacionado con la cultura mexica, ya que, para ellos significaba que la mujer esperaba un hijo.

El listón que se localiza debajo de las manos y encima del vientre simboliza un embarazo; para acentuar más la idea anterior, se encuentra la imagen con un vientre abultado que indica que está en su última etapa de gestación. Las terminaciones de la cinta hacen referencia al fin e inicio de una era.

La imagen está delineada de color negro, tal vez desde el momento de preparación de la obra. También emplea una significativa cantidad de concha nácar o madre perla en su manto y en su vestido; en este último se encuentran estrellas y decoraciones vegetales, hechas con pinceladas de pintura al óleo.

La media luna sobre la que la Virgen está parada simboliza la fertilidad. La luna marca los ciclos de la fecundidad femenina y terrestre.

El ángel que se encuentra abajo de la media luna, que sostiene la túnica y el manto de la Virgen, tiene las alas completamente abiertas, las cuales parecieran que acaban de levantar vuelo; éstas son de color azul, amarillo y rojo. Su ropa muestra embutidos de madre perla, mientras que su rostro y manos, al igual que los de la guadalupana, están pintados al óleo.

La Virgen está envuelta por rayos que crean una capa de luz o aura. Estos son de color más claro que el fondo y terminan con un toque de rojo.

Las flores alrededor la Virgen, conforman un primer marco, se utilizan colores como el rojo, azul, verde y algunos toques de amarillo. Se encuentran varios tipos de flores, entre ellos tulipanes y rosas. Las más grandes y sobre todo las rosas, tienen en sus centros concha nácar.

El segundo marco está realizado con la misma técnica que conforma la imagen de la Virgen, sin embargo, entre ambos se pueden encontrar diferencias que revelan distintas autorías. Si se observa con atención se notará que este marco presenta un fondo negro que acoge una serie de aves, frutos y flores de color dorado con delineado en negro, lo cual demuestra una influencia  de las representaciones asiáticas. Entre los tipos de flores se distinguen tulipanes y rosas parecidas a aquellas que se encuentran en el primer marco que rodea a la Virgen.

En la parte inferior central, oculto (aunque no del todo) por el segundo marco, se encuentra la leyenda Tocado al original. En la parte inferior derecha se alcanza a leer la firma de Agustín del Pino.


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Pieza del mes de diciembre

Virgen de Guadalupe
Agustín del Pino
Principios del siglo XVIII
Óleo y laca sobre madera embutidos de madre perla
Nueva España

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